nutricion holistica en otoño

Nutrición holística en otoño

La energía va cambiando a lo largo de la vida de una persona y también a lo largo del año. Por ello debemos ir adaptando nuestros hábitos, pautas de vida y alimentación a los ciclos que la naturaleza nos marca. En esta entrada hablaré del aspecto energético del otoño, que se inició el 21 de septiembre: de los órganos que debemos cuidar, de las emociones que debemos atender, de las pautas de vida que recomiendo así como de la alimentación, sobre todo desde el enfoque del aspecto energético de los alimentos.

Introducción a la nutrición holística en otoño

La energía en otoño

Igual que a lo largo de la vida y de todos los procesos, a lo largo del año la energía va cambiando: cada estación produce un efecto energético diferente en nosotros y debemos adaptar nuestra alimentación y nuestros hábitos a los ritmos que la naturaleza nos va marcando con el fin de preservar la salud.

El otoño empezó el 23 de septiembre y terminará el 21 de diciembre, día del solsticio de invierno y el día más corto del año.

¿Qué observamos en otoño? Pues vemos que las hojas de muchos árboles y plantas se caen, que se recogen muchos frutos, como las granadas, las manzanas, las peras, las almendras, las nueces, las aceitunas, etc. También vemos que los días se acortan y que empieza a hacer un poco más de fresquito y, en definitiva, que la naturaleza inicia un movimiento de repliegue, de recogimiento , un movimiento energético descendente.

A nivel personal, vemos que se nos cae más el pelo, que nos podemos sentir un poco más bajos anímicamente, más nostálgicos, más asténicos… Esto es debido a que la luz afecta al director de orquesta del cuerpo: nuestra glándula pineal, la cual segrega menos hormonas, lo que puede causar que nos encontremos un poco más bajos anímicamente.

Si queremos armonizarnos con la energía del otoño, esta época es buena para reconectarnos otra vez con nosotros mismos, para recogernos hacia dentro e ir hacia el interior después de un verano y de una primavera donde nuestra energía ha estado hacia fuera. En nuestros hábitos, podríamos incorporar la meditación, los ejercicios de taichí, de Qi Kong o de yoga, que son especialmente recomendables para acumular y concentrar la energía y, sobre todo, están relacionados con el Qi (la energía) de los pulmones, que son los órganos más vulnerables en esta estación del año.

Otoño: elemento metal

Según el sistema chino, cada estación se relaciona con un elemento: el verano, con el fuego; el invierno, con el agua; la primavera, con la madera; y el otoño está relacionado con el elemento metal (aire, en la Medicina Ayurvédica), que rige todos los procesos de intercambio. Este tema es mucho más complejo, puesto que cada elemento también está relacionado con un color, un sabor, una emoción, una hora del día, una época de la vida, etc. Para los que quieran profundizar en esto, hablo con más detalle en mi curso online.

El elemento metal está relacionado con todos los procesos de intercambio, que en nuestro cuerpo corresponden con el sistema nervioso, con los pulmones y con el intestino grueso.

Hoy en día, vivimos interconectados con todo tipo de redes y tenemos muchísima información, pero nuestra capacidad de procesamiento es limitada y esto hace que casi todos tengamos desequilibrado este elemento, nuestro sistema nervioso saturado, y estemos más nerviosos e irascibles, dormimos mal, etc. Hemos de cuidar el sistema nervioso a lo largo de todo el año, pero especialmente en otoño.

¿Cómo podemos recuperar el sistema nervioso? Básicamente con 2 cosas. Por un lado, durmiendo y descansando más. Por otro lado, tomando vitaminas del grupo B, que ayudan a reforzarlo. Encontramos estas vitaminas, por ejemplo, en la levadura de cerveza, en el germen de los cereales, en las legumbres, en las semillas oleaginosas y, por supuesto, también en la carne. Es recomendable tomar cada día una cucharada de levadura de cerveza o bien suplemento de vitamina B.

En esta época, hay que tonificar y nutrir especialmente los pulmones, que tienen que ver con los procesos de intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico (inspiramos O2 y expiramos CO2).

Pero los pulmones no solamente se ocupan de esto, sino que al inspirar absorbemos el Qi (energía) o Prana. La energía es la que impulsa la sangre, por lo tanto, si nuestra energía del pulmón es débil o está bloqueada —además de tener opresión torácica, astenia, voz débil, etc.— podemos sentir también cierta nostalgia, tristeza, melancolía, y tener la piel seca o descamada.

A la tuberculosis se le llamaba la enfermedad de las pasiones tristes en la época del Romanticismo. Así que, siempre que nos sintamos melancólicos o nostálgicos, pensad en la energía del pulmón. Es normal sentirse así en otoño, pero tenemos que tratar de reforzar y potenciar la energía de este órgano con ejercicios de respiración o con los alimentos que detallo más adelante.

Además del pulmón y del sistema nervioso, el elemento aire (en el sistema indio) o el elemento metal (en el sistema chino) está relacionado con el intestino grueso. Tened en cuenta que la mucosidad, aunque se expulsa a través de los pulmones, está muchas veces relacionada con los intestinos y con la deficiente eliminación de residuos tóxicos. El intestino grueso es uno de los principales canales de eliminación del cuerpo, junto con los riñones y la piel.

Para el cuidado del intestino grueso recomiendo alguna hidroterapia de colon (hoy en día, hay algunos sitios donde la hacen de una manera muy cómoda). También se puede tomar aloe vera, semillas o aceite de linaza o probióticos, especialmente recomendables en esta época del año. También para limpiar el intestino, puede ir bien añadir en un litro de agua dos cucharadas de sal marina y beber dos vasos de la mezcla en ayunas; o hacernos lavativas en casa.

Las personas que tienen estreñimiento o problemas intestinales podrían preguntarse qué pasa con sus sentimientos, emociones y deseos ocultos no expresados. Muchas veces, todo esto tiene que ver con nuestra incapacidad de soltar ideas, patrones, deseos o emociones que tenemos estancados y que no somos capaces de aflojar, soltar o expresar.

Alimentos recomendados en otoño

Antes de comentar los alimentos recomendables en esta época del año, hemos de recordar lo que decía Hipócrates: “Que el alimento sea nuestra mejor medicina”.

El alimento es el combustible de nuestro cuerpo y mucha gente no tiene conciencia de ello. Es decir, mucha gente no relaciona cómo se siente con lo que come cuando en realidad nuestra sangre está hecha de los nutrientes de los alimentos que absorbemos.

Soy lo que siento, soy lo que pienso y, desde luego, somos lo que comemos, por lo que es muy importante atender y cuidar los alimentos que ingerimos.

En otoño, al ser una época en la que empieza a hacer más frío, recomiendo especialmente alimentos de energía templada o caliente.

Igual que las personas tenemos unas cualidades o temperamentos diferentes (hay personas frías, neutras o calientes), los alimentos también tienen unas cualidades energéticas diferentes: hay alimentos fríos, que nos enfrían internamente, como el limón, la sandía, el melón o la lechuga; hay alimentos neutros, templados y calientes, como las especias picantes, el café o las carnes, en general.

En esta época son preferibles alimentos más cocidos, a fuego lento y de energía templada, y evitar los fríos, como las ensaladas, y menos por la noche. Los interesados en aprender sobre la cualidad energética de los alimentos pueden hacer el Curso de  Nutrición Energética disponible en esta página web.

También recomiendo una cantidad moderada de alimentos picantes, como el jengibre, la pimienta o curry. Cada sabor tiene afinidad por unos órganos en particular y por una estación. Cantidad moderada de sabor picante tonifica los pulmones y, por tanto, son recomendables en esta época del año. Pero, cuidado: el exceso de picante (chilly, especias, etc.) dañan los pulmones y el intestino grueso.

Los alimentos un poquito dulces y templados, como la calabaza, la zanahoria, la cebolla, el arroz dulce y la leche de almendras también ayudan a tonificar los pulmones.

Sin embargo, debemos ir con cuidado con el sabor amargo pues en exceso puede secar demasiado y dañar a los pulmones y el intestino grueso. Por tanto, evitar el exceso de café o de vino, que son amargos.

En cuanto a los vegetales, recomiendo especialmente los que crecen hacia dentro de la tierra: las raíces y los tubérculos, ya que en otoño y en invierno la energía está en el centro de la tierra y para remineralizarnos los necesitamos: chirivía, nabo, cebollas, zanahoria…

Por otra parte, los alimentos de color blanco tienen afinidad por los pulmones y por el elemento metal: el ajo, el nabo, la chirivía, las cebollas, la raíz de apio, el hinojo, la coliflor, etc. Todos estos alimentos nos ayudan a depurar y eliminar mucosidades del pulmón, por lo que son especialmente recomendables en esta época del año.

Recomiendo tomarlos en forma de cremas, sopas, estofados o al vapor.

Los cereales integrales en grano son también muy recomendables. Tienen que ser integrales porque en el germen es donde está la vida. Si planto un grano de arroz blanco, no crecerá ninguna planta; pero si planto un grano de arroz integral, de ahí sí crecerá. Por lo tanto, en los cereales integrales hay una energía potencial que, al comerlos, incorporamos a nuestro cuerpo.

A la industria alimentaria y a las tiendas les interesa más el arroz blanco porque puede conservarse durante mucho tiempo, pero es preferible y mucho más nutritivo y vital tomar los cereales integrales biológicos. En especial, en otoño recomiendo el arroz, la avena, la quinoa y el trigo sarraceno (aunque este último es más de invierno).

Las semillas oleaginosas también representan energía potencial almacenada. Es muy importante que las tomemos en esta época del año porque, además de tener muchos ácidos grasos insaturados, que nos van bien para reforzar el sistema nervioso, también son buena fuente de proteínas. Además, estas semillas se recogen especialmente en otoño. Por tanto, es recomendable tomar almendras, semillas de sésamo, pipas de girasol o de calabaza y algunas castañas (en invierno, hablaremos de las nueces y los piñones). Pueden hacerse tostadas en la sartén (sin aceite) y luego triturarlas y espolvorearlas, tanto en los mueslis como en las cremas o en las sopas; o bien tomarlas directamente.

Las legumbres también son muy importantes en esta época porque son una fuente proteica fundamental. Sobre todo, debemos tomar garbanzos, soja negra, azukis, lentejas y alubias. Al cocinarlas con un poquito de alga kombu, se evitan las fermentaciones. También es recomendable acompañarlas con los cereales ya mencionados.

En cuanto a la fruta de otoño, en este momento se recogen peras, mandarinas y manzanas. Recomiendo, por tanto, la manzana y la pera, en compota y cocinada con un poquito de canela y sal, para que no sean energéticamente tan frías.

Como ya os decía, en otoño es más importante tomar alimentos de energía templada que fría, para no consumir tanto fuego interno en la digestión. Por tanto, es mejor tomar menos cantidad de frutas crudas y mejor hacerlas en compota (son azúcar).

Las aceitunas, tomadas con moderación, ya que son muy saladas, también nos vienen bien para remineralizarnos. Las setas, como la seta shiitake, refuerzan nuestro sistema inmunológico, como también las setas de temporada de nuestra tierra. Nos aportan muchas sales minerales.

En cuanto a la proteína, se puede tomar ocasionalmente carne de ternera, de caza o de pavo; pero sobre todo pescado y, especialmente, pescado azul. Es mejor un pescado pequeño que uno grande, pues estos (como el atún o el salmón) son muy ricos en mercurio y este es un metal pesado que permanece en nuestro cuerpo y destruye nuestras neuronas.

Podemos tomar unos 3 huevos a la semana aproximadamente y, si es posible, de origen biológico.

En el tema de la proteína, cada persona es un mundo, así que no se puede generalizar mucho: hay personas que necesitan más proteína animal y otras que necesitan menos, depende de nuestras características particulares. No existe una dieta básica apta para todos, sino que debemos adaptarnos a la persona y al momento. Por tanto, se pueden tomar ocasionalmente estos alimentos de proteína animal, pero mejor no tomarla en la comida y en la cena (excepto los niños). Con una vez al día es suficiente.

Como he dicho anteriormente, también es importante tomar infusiones picantes, como canela, jengibre, orégano o tomillo. Además, hay unas infusiones de la casa Yogi Tea (Detox) que son muy útiles y se pueden tomar en esta época del año para desayunar o a media tarde. Beneficia al pulmón y al intestino grueso.

En cuanto a los aceites, en otoño recomiendo aceite de sésamo y de oliva, que tienen energía más caliente que los de girasol o de maíz, muy insaturados y no tan recomendables en esta estación.

Respecto a las cocciones, deben ser un poco más largas y con más presión, como estofados, guisados, algún horneado, cremas, sopas hervidas, etc.

Las personas con más mucosidades o con tendencia a la sinusitis, rinitis, bronquitis, reumatismos, acumulación de flemas o miomas deberían bajar o evitar los lácteos y restringir el consumo de azúcar refinado, así como de fritos, salsas, embutidos y pan blanco. Como comento en el curso online, en esta época, igual que en primavera, es recomendable hacer una desintoxicación de unos veinte días, a base de infusiones de hierbas, cepillado de la piel, baños de agua con sal marina, etc. Esto nos ayudará a prevenir posibles resfriados, entre otras cosas, en el invierno.

En cuanto a las plantas medicinales y autóctonas, para las personas o niños que tienen tendencia a tener vacío de energía en el pulmón, resfriados frecuentes o acumulaciones de flemas frías, recomiendo el jengibre, el tomillo, la raíz de regaliz y el orégano. Estas son plantas de energía caliente y templada cuyas infusiones nos pueden ayudar mucho a tonificar y calentar los pulmones, evitar las infecciones respiratorias, etc.

La importancia de conocernos

Por último, quiero recordar lo que decían los antiguos sabios: “En el autoconocimiento está en la clave de la salud”.

Hoy en día, vivimos muy conectados con el mundo exterior a base de todo tipo de redes. Sin embargo, creo que somos nuestros grandes desconocidos y sabemos muy poco de nuestros procesos internos y de lo que, en realidad, es lo más importante y único que tenemos: nosotros mismos.

En el colegio nos enseñan muchas asignaturas, pero la asignatura «Hombre» no existe. Todos debemos tratar de autoconocernos un poquito más, siguiendo las directrices de los sabios.

Muchas veces, las enfermedades o las crisis que sufrimos son el resultado de no estar en contacto con nosotros mismos. O bien, por una falta de armonía entre nuestros diferentes niveles: entre nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestros sentimientos o nuestros pensamientos. También puede haber una falta de armonía con nuestro entorno familiar, social, etc. Pero en lugar de verlo como un factor negativo, creo que hemos de verlo como una oportunidad, una invitación al cambio y a la reconexión con uno mismo.

El otoño es la época ideal para reconectarnos y preguntarnos: «¿quién somos?», «¿qué hacemos?» y «¿qué sentimos en nuestras vidas?». Actuar de acuerdo con esto nos puede ayudar a recuperar la salud.

Finalmente, a aquellos que quieran saber más, sobre todo en el tema de nutrición y de autoconocimiento, os recomiendo el Curso de  Nutrición Energética, online, que cada uno puede seguir a su ritmo, donde aprender más.

Muchas gracias.

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