nutricion holistica en invierno

Nutrición holística en invierno

En este artículo os voy a hablar sobre el invierno. Como ya hemos visto en anteriores artículos, la energía va cambiando a lo largo del año, cada estación produce un efecto diferente en nuestro cuerpo y, como formamos parte de la naturaleza que nos rodea, hemos de adaptar nuestros hábitos y nuestra alimentación a los ciclos que la naturaleza va marcando con el fin de preservar la salud. Veremos, pues, cómo debemos adaptar nuestros hábitos y nuestra alimentación a la estación que comienza el 21 de diciembre: el invierno.

Invierno: elemento agua

El invierno comienza el 21 de diciembre, el día más corto y con menos luz del año. A partir de este día y hasta el 21 de junio, el solsticio de verano, la luz va en aumento.

El invierno se relaciona con el elemento agua: ambos están ligados al frío y a la humedad, y los dos tienen energía descendente. Mientras que el agua se filtra hacia las profundidades de la tierra, en invierno, la energía se encuentra en las raíces, en la profundidad de la tierra; por eso muchas plantas y árboles pierden sus hojas.

En invierno, es conveniente tener la planta de los pies y la zona lumbosacra calientes para no coger frío. En la planta de los pies tenemos el punto uno de riñón. Si tenemos la planta fría a partir de ese punto, penetra el frío y debilita la energía de los riñones.

En nuestro cuerpo, los órganos más internos y situados en la parte más baja, y que se relacionan con el elemento agua, son los riñones y los órganos sexuales. Los riñones representan nuestras raíces. Los riñones filtran la sangre y la orina se guarda en la vejiga. También regulan las sales minerales y el pH de nuestro cuerpo.

La energía de los riñones

Desde el punto de vista energético, según la medicina china, en los riñones se almacena nuestra batería o esencia básica. Todas las personas tenemos una energía vital o «batería» que ellos la llaman jing. Una parte es heredada de nuestros padres, como si fuera una pila básica que tenemos de nacimiento, que no se puede aumentar ni disminuir, pero sí preservar con buenos hábitos de vida y una alimentación apropiada. Hay personas que nacen con una constitución muy fuerte, pero la malgastan; mientras que otras nacen con una debilidad intrínseca, pero con su vida, hábitos y alimentación la preservan mejor.

En definitiva, los riñones son los depositarios del jing o esencia, y con los alimentos, la respiración y los hábitos de vida podemos preservar la batería esencial heredada de nuestros padres. Unos síntomas de deficiencia de jing o esencia en la persona son, por ejemplo, la anemia, la desmineralización, las canas prematuras, la alopecia o caída de cabello, la debilidad de huesos y de dientes, la libido baja o la memoria deficiente. Estos síntomas se van acentuando a medida que vamos envejeciendo.

Las emociones

Las emociones están relacionadas con el elemento agua; por tanto, la energía de los riñones influye mucho en nuestro estado emocional. Los riñones representan la sede del poder, la potencia sexual, la energía potencial (como la semilla que luego se convierte en árbol), la fuerza de voluntad, el fondo, etc. Podemos hacer un símil con una flecha lanzada con arco: cuanto más estiramos hacia atrás la flecha, más lejos la lanzaremos. Los riñones son ese tirar hacia atrás la flecha.

Cuando la energía de los riñones es fuerte o está en equilibrio, la persona es intuitiva, profunda y perseverante; tiene fuerza de voluntad; confía en su potencial; y en su vida hay un cierto sentido de profundidad, es capaz de captar lo más profundo de las personas, de la vida y de su ser.

Sin embargo, cuando la energía de los riñones es débil, la persona suele ser miedosa, desconfiada e insegura; siente que todo es una amenaza y no encuentra sentido a su vida, está completamente perdida. El desánimo, la depresión y el ser sufridor o temeroso indica que la energía de los riñones tiene que ser tonificada porque probablemente está débil.

¿Cómo podemos tonificar la energía de los riñones con la alimentación?

Ante todo, los alimentos con energía templada y caliente tonifican y calientan nuestros riñones, por eso son recomendables tomarlos en invierno. Ocurre lo mismo con los alimentos de color negro, como el sésamo negro, las algas, la soja negra, las alubias negras o las lentejas negras. Todos ellos tienen afinidad con el elemento agua y tonifican nuestros riñones.

Los alimentos con sales minerales, que no salados, refuerzan el elemento agua y los riñones. Por ejemplo, beber por la mañana un poco de agua de mar diluida en agua nos puede ayudar, así como tomar pescado o algas, que pertenecen al mar.

Los alimentos picantes como el ajo, la pimienta, la cebolla, el jengibre, el puerro, un poco de vino o el clavo tonifican los riñones. Tomar té de jengibre con canela o té ayurvédico, que lo podemos encontrar en el mercado hoy en día, nos puede ayudar para reforzar y tonificar los riñones.

Por otra parte, debemos evitar los alimentos excesivamente salados, como los embutidos, las salmueras, los conservados o los quesos salados, porque contraen mucho los riñones y los pueden debilitar.

El exceso de alimento dulce y, en especial, el azúcar, daña y debilita los huesos y dientes, así como los riñones. Por lo tanto, en esta época del año, recomiendo evitar al máximo el azúcar.

El exceso de ácido perjudica también a los riñones. Si estáis acostumbrados a tomar zumo de limón por las mañanas, recomiendo tomarlo diluido en agua caliente y en agua de mar.

No es aconsejable tomar alimentos fríos o muy crudos, especialmente por la noche o directamente salidos de la nevera. En su lugar, además de tomar alimentos de temperatura caliente como los caldos, las sopas o los cocidos; es importante tomar alimentos de naturaleza energética caliente. Las personas que quieran profundizar en ello pueden escuchar mi curso online, donde hablo con todo detenimiento del tema.

Alimentos recomendados en invierno

Básicamente, estos alimentos de energía caliente son las raíces de los vegetales (la zanahoria, la chirivía, el nabo), que tonifican nuestra sangre y nuestra esencia. Los caldos a base de estas verduras de raíz, junto con el tuétano de los huesos (los de pollo, por ejemplo) y las algas, tonifican mucho nuestros riñones.

También recomiendo los cereales energéticamente calientes, como pueden ser el trigo sarraceno, la quinoa, el arroz integral, la avena o el mijo. Aconsejo tomar la avena, en lugar de cruda, en forma de porridge en el desayuno o mezclada con las sopas, que además de espesarlas, nos tonifica.

Las semillas oleaginosas son muy importantes en esta época, ya que representan la energía potencial almacenada. En especial, las nueces: tienen forma de cerebro y refuerzan nuestra memoria. Tomar tres nueces al día en invierno puede venir muy bien.

Otros alimentos recomendables son:

  • El sésamo, especialmente el negro.
  • Los vegetales, sobre todo los de raíz.
  • Las legumbres negras como los azukis negros, los frijoles negros o las lentejas negras; aunque todas las legumbres, en general, son muy buenas en invierno.
  • Los alimentos del mar, como las algas, el pescado y un poco de marisco.
  • Los alimentos de proteína animal (con moderación, una vez al día máximo), ya que son caloríficos y tonificantes, como la carne de ternera, pollo o pavo, o sus huesos para el caldo.
  • Los huevos (tres veces a la semana).
  • Las frutas de temporada (pera, manzana, mandarina); por la mañana, nunca por la noche; y mejor en compota o fruta seca (orejones, pasas, dátiles, arándanos).
  • La seta shiitake, que disuelve las grasas del organismo y refuerza mucho nuestro sistema inmunológico. Se puede añadir en las sopas.
  • Canela, cúrcuma, nuez moscada, pimienta, clavo, cardamomo o jengibre, también para las sopas.

Alimentos que debemos evitar en invierno

Es importante, por otro lado, restringir o eliminar todos los alimentos y bebidas frías o los sacados directamente de la nevera.

Los alimentos de naturaleza energética fría son el azúcar, los plátanos, las harinas refinadas, los dulces, los pasteles, la bollería, los yogures y demás lácteos, las frutas y los helados. Recomiendo evitarlos en invierno, puesto que nos enfrían y debilitan la energía de nuestros riñones.

Se aplica lo mismo a los productos enlatados, que suelen llevar sales añadidas o glutamatos, y contraen y dañan a los riñones por el exceso de sal. Los embutidos y los quesos salados y muy grasos congestionan también los riñones.

Insisto en que, además de la estación en la que nos encontremos, cada persona tiene su estación interna. Por ejemplo, una mujer en su época de la menopausia está en su verano y, por tanto, tiene más sofocos, más insomnio o más síntomas de calor interno. Con lo cual, lo que digo aquí no le serviría y tendría que adaptar su alimentación a la propia de la primavera o el verano.

Así que esta es una pauta general para el invierno; luego, cada persona es un mundo y su dieta tiene adaptarse a su condición particular.

Esto ha sido un pequeño resumen. En mi curso online tenéis mucha más información para que cada uno pueda adaptar la dieta a sus condiciones particulares.

En otra ocasión, hablaré sobre los productos y las plantas recomendables en invierno.

Muchas gracias.

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