Nutrición holística en verano

En verano, el elemento fuego está en su máximo apogeo. En este artículo veremos cuáles son los síntomas de exceso de fuego en nuestro cuerpo y cómo afecta, en especial, al corazón e intestino delgado, así como los alimentos más recomendados en esta época del año a fin de equilibrar nuestro organismo. Estos consejos te ayudarán a conservar tu salud y mejorar tu bienestar.

El verano empieza el 21 de junio, que es el día más largo del año, con más horas de luz. Casi coincide con el día de la fiesta de San Juan, el 23 de junio, la fiesta del fuego. A partir de este día, aunque tenemos el verano por delante, ya empieza a germinar el invierno, es decir, la luz ya irá declinando hasta el solsticio de invierno, el 21 de diciembre.

De manera que en el día de máximo yang (más luz) está la semilla del yin, y en el 21 de diciembre (el día de máximo yin, con la noche más larga del año), ya se inicia la semilla del yang, puesto que a partir de entonces el día aumenta.

¿Qué vemos en el exterior en verano? Vemos que la naturaleza ya ha florecido y todo llega a su plenitud: las frutas maduran, ya se recogen; hace un calor sofocante; y vemos que el elemento fuego está en su máximo apogeo.

¿Qué representa el elemento fuego?

Representa la actividad, el movimiento de la energía, así como los procesos de transformación, de evolución y de maduración. Como todos sabemos, necesitamos el fuego para cocinar y para que se transformen los alimentos. El fuego facilita la maduración, transformación y el movimiento.

El fuego, igual que el aire, tiene energía ascendente, energía yang y se equilibra con los otros dos elementos yin: agua y tierra. El agua se filtra hacia abajo y la tierra se sitúa también en la parte baja.

En verano, casi todos tenemos tendencia a mostrar síntomas de exceso de fuego, como son los estados «hiper» o «itis» (que implican inflamación); también agitación, ansiedad, insomnio por calor, palpitaciones, arritmias, sofocos y, por supuesto, más sed y calor. Hay tendencia a la hipertensión arterial, como también a las migrañas y cefaleas (por el ascenso del fuego). Si tendemos a padecer dolores de cabeza, en verano se acentúan. Los problemas de tipo circulatorio y de piel (eccemas, irritaciones…) también se agravan.

Órganos que debemos cuidar en verano

En cada estación, determinados órganos de nuestro cuerpo están más activos. En el verano los órganos más activos y que están relacionados con el elemento fuego son el corazón y el intestino delgado. Tanto uno como otro ejercen funciones de transformación.

El corazón es un órgano caliente, es un músculo que está en constante movimiento de sístole y diástole. Recibe la sangre impura y la transforma en sangre pura y oxigenada que, a través del sistema circulatorio, nutrirá a todos los órganos y células del cuerpo.

Por su parte, el intestino delgado transforma los alimentos en sangre. Actúa como una aduana que separa los elementos puros de los impuros. Los elementos puros procedentes de los alimentos pasan a la sangre; mientras que lo impuro baja hacia el intestino grueso para ser eliminado.

El elemento fuego es importantísimo, es el sol, pero tiene que estar siempre en su justa medida. El fuego suave nos calienta, transforma, facilita el metabolismo, refuerza la energía del cuerpo y propicia su movimiento. Gracias al sol y al fuego, hay vida, pues nos aportan vitalidad.

Sin embargo, el fuego en exceso puede quemar los líquidos internos, chamusca y agota nuestra esencia y debilita la energía, especialmente la de los riñones, órganos relacionados con el agua, ya que el fuego consume el agua.

Las personas que llamamos de “sangre caliente” son personas vitales, apasionadas, muy sexuales, creativas y entusiastas. Son idealistas y movilizan los grupos, son habladoras. También son impacientes e impulsivas. En definitiva, tienen mucha vitalidad. En muchas ocasiones, en su «parte negativa», pueden ser muy abrumadoras, además de quemarse con todo tipo de abusos, excesos o exageraciones.

Por otro lado, las personas que tienen el elemento fuego débil suelen ser más asténicas, con falta de energía, vitalidad o ánimo. A nivel corporal, el fuego nos da el ánimo y la vitalidad, así que la persona con el elemento fuego débil puede tener la libido baja, anemia, insuficiencia energética de corazón, etc.

En definitiva, el fuego tiene que estar en el cuerpo en su justa medida, equilibrado con el resto de los elementos (agua, tierra y aire).

Por otra parte, cada estación está relacionada con un órgano y con una entraña. En el caso del verano, con el corazón y los vasos sanguíneos, por un lado; y con el intestino delgado, por otro. Ambos relacionados con el elemento fuego.

Por lo tanto, en verano conviene cuidar estos órganos con alimentos y plantas un poco refrescantes, para mantenerlos bien y que no haya exceso de fuego en el corazón. También hay que vigilar no sudar en exceso, pues se debilitan los líquidos internos y la energía del corazón.

Está bien hacer ejercicio físico, puesto que este siempre estimula el elemento fuego (por ejemplo, si estamos cansados, el ejercicio enseguida nos estimula). Pero cuidado: en verano no es conveniente para las personas mayores o con cierta debilidad energética del corazón que hagan mucho ejercicio o suden mucho entre 11 y 1 del mediodía (hora solar), pues esto debilitaría aún más este órgano. También hay que tener en cuenta que después de hacer un gran ejercicio físico, sobre todo en verano y por la mañana, es conveniente reponer los líquidos con bebidas isotónicas o agua de mar diluida en agua, o tomar alimentos que aporten mucha agua.

Quiero hacer un inciso para aclarar que esto es un resumen y estoy generalizando. El tema es mucho más complejo porque, por ejemplo, a lo largo del año, incluso en invierno, una mujer con menopausia puede estar en su verano, por lo que le convendría hacer todo el año lo que yo comento ahora para verano. Los que tengan más interés pueden hacer mi Curso de Nutrición Energética para saber más.

Alimentos recomendados en verano

A continuación, voy a hablar de la generalidad respecto a los alimentos recomendados en verano.

Como verano es la estación más calurosa, en la que sudamos más y perdemos más líquidos, tenemos que tomar alimentos refrescantes, acuosos y remineralizantes para compensar estas pérdidas de líquidos orgánicos.

Antes de comentar lo que debemos tomar, es importante saber lo que tenemos que evitar.

Alimentos que debemos evitar en verano

Especialmente, como es obvio, hay que evitar los alimentos de energía o temperatura muy caliente, como son el alcohol (sobre todo el whisky y el vino tinto; en cambio, la cerveza es refrescante), las especias picantes muy caloríficas, los quesos grasos, los fritos (hechos con mucho fuego y aceite), las grasas saturadas, las mantequillas y las carnes grasas. Básicamente, estos alimentos favorecen el depósito de grasas y toxinas en nuestros vasos sanguíneos, como también las enfermedades circulatorias y coronarias, así que no son convenientes y menos en esta época del año.

También hemos de evitar los alimentos salados, que tienen tendencia a contracturar, contraer mucho y secar. Un poco de sal hidrata, pero en exceso, seca.

También hay que evitar los alimentos muy dulces, productores de mucosidades y flemas: azúcares y derivados, helados (mezcla de azúcar y frío) y pastelería industrial (harina de trigo + azúcar). Estos alimentos, sumados al calor del verano, originan calor y húmedad internos, que se traducen en inflamaciones, tumefacciones, tumoraciones, etc. Si apetece tomar helados o alimentos muy fríos en verano, hay que intentar no abusar de ellos.

Alimentos recomendados en verano

Los alimentos que más recomiendo en verano son los de energía refrescante, en especial, las frutas frescas de temporada; las frutas rojas y un poco ácidas, como las cerezas (desde final de primavera), las ciruelas rojas, la sandía (muy refrescante, conviene tomarla de día: para desayunar, a media mañana o media tarde, pero no por la noche), las fresas y frambuesas (un poco más adelante); el melocotón, el melón y el limón. Las frutas de temporada nos remineralizan y nos tonifican los líquidos internos.

Recomiendo también las verduras de energía refrescante, en especial, las que son un poquito amargas. Como explico con detenimiento en el curso, cada sabor tonifica un órgano, y un poco de amargo tonifica el corazón y depura los intestinos. Por lo tanto, en esta época, recomiendo verduras como la achicoria, la escarola, los berros, las endivias, la col lombarda cruda (roja y refrescante), el pepino, los pimientos (sin pepitas), el tomate (aunque es una fruta, no verdura; sin piel ni pepitas), los rábanos, etc.

En cuanto a los cereales, hay que tomar también los más refrescantes, como puede ser el trigo y sus derivados. Podemos hacer el trigo en grano, o bien pastas, lasañas, cuscús, bulgur o ensaladillas de pasta. El maíz es otro buen cereal en esta época, pero, cuidado, porque si no es bio suele ser transgénico. Está muy bien tomar la polenta de maíz, que es el grano un poco molido. La avena, por su parte, regula la tensión arterial y nos ayuda al corazón. Por último, también podemos tomar mijo, que nos seca un poquito, pero en ensalada nos conviene.

Respecto a las legumbres, recomiendo sobre todo la soja verde, que refresca la sangre y, por eso, es buena para bajar la fiebre. Si la mezclamos con un poco de arroz integral y pipas de girasol, o con semillas de sésamo, ayudará a nuestro intestino delgado y a reforzar el elemento fuego.

En cuanto a semillas oleaginosas, recomiendo no tanto las nueces o las avellanas (mejores para invierno), sino el sésamo, las pipas de calabaza y de girasol, el aguacate, etc.

Son interesantes las algas marinas, que son los vegetales del mar que nos remineralizan, refuerzan nuestros riñones y la sangre.

En lugar de quesos grasos, recomiendo el queso blanco, como el kéfir o el yogur.

El pescado blanco y el pulpo son buenos en esta época.

En cuanto a las carnes, hay que consumir menos en verano.

Las cocciones deben ser ligeras (escaldados o salteados), menos plancha y horneados, que aportan más fuego al alimento. El verano, además, es la época del año donde podemos comer más alimentos crudos. Yo no soy partidaria de comer mucho crudo, puesto que nos roba elemento fuego para su digestión. Sin embargo, como en verano hay un exceso de fuego, sí podemos pasarnos un poco más con los crudos, ya que nos aportan energía refrescante para compensar el calor interno, aunque sin abusar de ellos.

En el Curso de Nutrición Energética te hablo también de las plantas medicinales útiles para el elemento fuego, tanto para bajarlo (si hay exceso) como para reforzarlo (si hay defecto).

Este ha sido un breve resumen sobre lo que es el verano y el elemento fuego.

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